OC - 11/3/2010
Visto en Elperiodico.com - Los boxes del circuito de Shakir, en Bahrein, registraban ayer la actividad propia del miércoles previo al inicio del Mundial. Los mecánicos montan los coches y fijan las marcas para las paradas en el pit bajo el abrasador sol del desierto. Todos entran y salen de sus garajes con las puertas abiertas. Todos menos Hispania, propiedad de José Ramón Carabante. Hispania ha sido el último en llegar, el primer equipo español de la historia de la F-1 que, como gran hazaña, logró arrancar su monoplaza durante algunos segundos tras numerosos intentos.
«Han montado el sistema hidráulico al revés. No sé, fallos así...», farfulla Bruno Senna con gesto de desolación. El sobrino del legendario tricampeón esperaba llegar a la F-1 en un equipo más sólido. Su compañero, Karun Chandhok, otro debutante, se lo toma con más filosofía. Sabe que está en el Mundial porque Bernie Ecclestone necesita un piloto indio en el circo para que India acelere la construcción de un circuito.
ACABAR COMO SEA
Senna y Chandhok aplaudieron cuando los mecánicos lograron, por fin, arrancar el monoplaza tras varios intentos. Fueron solo unos segundos, todo un triunfo. «Sería un éxito por todo lo alto si consiguiéramos acabar la carrera», pronostica Chandhok. Dos exingenieros de BMW, Toni Cuquerella y Ángel Baena, y otro de Williams, Xavi Pujolart, intentan poner algo de orden entre el personal heredado del equipo de Campos GP2. «Mi hermano trabaja en Dallara –la fábrica italiana que ha construido el coche de Hispana-- y me ha dicho que han dormido solo cuatro horas en las últimas semanas para poder traer el coche hasta aquí», confiesa un ingeniero italiano de Sauber. Desde fuera, en el resto de equipos de la parrilla, creen que el Hispania ni siquiera podrá salir a calificar el sábado. «Sacábamos las piezas de carbono hirviendo del autoclave y las acabábamos de pulir en el mismo coche, demasiado deprisa todo», reconoce el catalán Cuquerella. Mientras los ingenieros y mecánicos trataban de arrancar el motor Cosworth, uno de los responsables del equipo contrataba sobre la marcha en el paddock a una periodista francesa para que aleccionara a toda prisa a tres chicos que llevarán los asuntos de prensa de la escudería.
MUCHA PRECIPITACIÓN
Aún estaba con sus primeros consejos cuando un grupo de periodistas de medio mundo solicitaban entrevistas. Es solo una muestra del grado de improvisación del equipo que ahora dirige Colin Kolles, el hijo del dentista del dictador rumano Ceaucescu, ahora nacionalizado alemán, con un polémico pasado en Force India. Unos metros más allá del boxe de Hispania, en Ferrari, con un coche ultraprobado y eficaz, ensayaban los cambios de ruedas, aunque no consiguen bajar de los cuatro segundos ante la atenta mirada de los hombres de McLaren, que tienen preparada una versión B del MP4/25 en el caso de que la FIA declare que su alerón trasero es ilegal, tal y como mantiene Red Bull. Esto está a punto de arrancar y se adivinan más líos.
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